martes 1 de febrero de 2011

Midway 2010




A medio camino entre el nacimiento, el que otorga mi nacionalidad y la incertidumbre que genera mi demostración de inocencia. En este punto es en donde surge el concepto del migrante. Ese cualquiera que está fuera de sitio, fuera de lugar. Así define Mary Douglas la suciedad, pues es el fuera de lugar aquello que consideramos que ensucia. No existe por tanto el concepto de lo sucio sino el objeto o cosa, o persona que ocupa un lugar que no está generado para él, es un mero artificio que se solventa, creando lazos documentales, documentos que prueben la existencia del individuo.

"...mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar"

Así es como en el andar errando, equivocándose; son los indicios de nuestra desadaptación. No es un problema únicamente de quienes se trasladan cientos de kilómetros lejos del lugar natal, es una problemática íntima y ese lugar final es el myself...la mismidad, el ti mismo que generas al recorrer tu propio rumbo hasta alcanzarte, al estar a medio camino podemos acaso definir la longitud temporal o física recorrida en ese camino?, supongo que a los 58 años llegaré a myself o si recorro 11 horas más de vuelo hacia el Este habré llegado a mi destino.

caminante no hay camino, se hace camino al andar...

Largamente trillado, se hace camino al hacer los zapatos que te han de servir para estar suspendido unos milímetros sobre el suelo o varios centímetros a la deriva sobre el aire.

Pensé en mi espalda como material idóneo para esta nueva parodia. ¿Porqué no pisarme las espaldas?; hay dos acepciones a esta frase: por un lado es un acto de vejación y por tanto voy sometiéndome y fustigándome al avanzar en mi camino. Por otro lado voy "pisándome la espalda" como quien casi va pisándose los talones, alcanzándome en algún curioso momento en el acto mismo de avanzar. Al guardar esta parte del cuerpo a otra persona habla del cuidado frente a una situación violenta, ser un guarda espaldas. Recuerdo que cuando vivía en Lima evitaba que mi dinero esté en sitios previsibles (evidentes), sea una cartera, billetera, bolsillo del pantalón o chaqueta. Por un consejo de alguien muy cercano comencé a esconder "lo valioso" en mis zapatos, en el fondo del calcetín, entre mi piel real y la piel adoptada como prótesis.

Hay otras acepciones igualmente interesantes al respecto como aquella que dice: "echarse a las espaldas" un problema, o cargar el peso por tanto de un problema propio o ajeno. Un zapato o bota en este caso realiza esta acción de sujeción de lo pesado desde su planteamiento como calzado. ¿Porqué no realizarlo entonces con una piel prótesis (fotografía) este calzado y ocultamos la espalda bajo el peso de la mismidad? así sostenido por mí mismo comienzo a andar, una vez construido el soporte para mi peso. Para esto partimos y medimos estas superficies de piel "medir las espaldas", cuyo significado es el de castigar y golpear-me. El artificio fotográfico me permite vigilarme las espaldas y cuidarla haciéndome daño desde la mirada, me "vigilo y castigo" y hago referencia a esta condición del ser migrante desde el planteamiento del objeto. Icono común del que anda, del nómada que defiendo, y siendo el principal valor del migrante... me guardo. Me protejo pisándome la parte menos visible por mi mirada y mi tacto.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

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