lunes 14 de junio de 2010

Errado



Error y errar:

Resulta particularmente interesante el origen tanto del error como del errar, siendo la raizcomún el latín errāre , ambas palabras tienen condición dinámica, alejada de todo acierto o dirección, en todo caso definición. Toda esta hipótesis tiene que ver con la propuesta situacionista de la deriva construyendo espacios críticos en los que la anomalía es la clave que activa el significado del medio urbano.

“ La actividad de andar a través del paisaje con el fin de controlar el grey dará lugar a una primera mapación del espacio y, también, a aquella asignación de los valores simbólicos y estéticos del territorio que llevará al nacimiento de la arquitectura del paisaje. Por tanto, al acto de andar van asociados ya desde su origen, tanto la creación artística como un cierto rechazo del trabajo, y por tanto de la obra, que más tarde desarrollarán los dadaístas y los surrealistas parisinos; una especie de pereza lúdico-contemplativa que está en la base de la flânerie antiartística que cruza todo el siglo XX.
Resulta interesante observar que, tras el fraticidio, Caín será castigado por Dios con el vagabundeo. El nomadismo de Abel deja de ser una condición privilegiada y se convierte en un castigo divino. El error fraticida se castiga con el errar sin patria.” (pag. 33-34)1

Cuando error y errar van de la mano surge el nómada. El error es un objeto crítico, en una situación crítica, en un estado de suspención de las emociones. Homo faber, artesano de un absurdo, actor de Beckett, un Sísifo o "héroe del absurdo" según Camus...En ese estado intermedio entre el hacer y el pensar acepto el equilibrio, que no es estatismo, allí suspendo mis zapatos, detengo la dirección que señalan mis zapatos como un antihéroe mítico a lo Charles Chaplin y rompo su mecanismo funcional: funcionar en pareja. Aquí surge el híbrido, un objeto crítico cuya existencia cuestiona la norma y activa un espacio doméstico con altocapital simbólico encontrado en un ámbito urbano. Es así que los objetos troubé son lo de menos, lo importante es el espacio troubé que es catalizado por un elemento similar, pero diferente. Un objeto cuya funcionalidad es simbólica un mecanismo cuestionador.

La planta de los pies:

El hombre es un animal de visión binocular y el ver a color la realidad es una herramienta evolutiva que desarrolló para conseguir principalmente frutos en un ambiente arborícola. La visión tridimencional y la transformación de sus manos para construir utensilios y armas hasta alcanzar su condición de homo faber, son las dos principales lineas especializadas que obtuvo el nómada primitivo. La pintura es una retícula de color que se aglutina en un soporte y la tradición barroca la concibe como carne, es Bacon quien corrobora esta visión llamándola meat. Podríamos ampliar el espectro y suena lógico suponer que si evolucionamos para distinguir frutos con nuestra mirada a color, es la carne de los frutos la que miramos en primer lugar como material estético y me arriesgo a suponer que es la pareidolia la capacidad primigenia para encontrar patrones de orden en las formas y colores en desorden.

Las botas son otro de los elementos fetiche popularmente difundidos por Van Gogh, sin embargo aquí es un colgar las botas, como quien cuelga los guantes o tira la toalla, es de alguna manera la historia de una renuncia. Este nómada contemporáneo construye su deslocalización, su momento estático, crítico y es en este estado atemporal suspendido de toda tierra en donde he sembrado fresas, elementos simbólicamente sexuales y afrodisiacos. Hemos visto infinidad de veces la relación del fruto con el pecado. En este caso nuevamente siguiendo a Bacon...no es flesh (carne del pecado), es meat, para poder consumir con la mirada, un objeto extrañado, suspendido en un espacio activado a la vista de todos. En esta pieza sin lugar a dudas quiero tratar de pintar, de pintar con un tipo de pintura que atañe a los símbolos y se suspende cual haiku en un mundo de reflexión, en un ukiyo-e o mundo flotante.

1 Walscapes. Francesco Careri.Editorial Gustavo Gili,sa.Barcelona 2004.